La prevalencia de la subalimentación no representa simplemente a quienes se saltaron una comida en un día concreto. El indicador SN.ITK.DEFC.ZS del Banco Mundial, con datos procedentes de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), estima qué porcentaje de la población mantiene un consumo habitual de alimentos insuficiente para cubrir la energía alimentaria necesaria para una vida normal, activa y saludable.
El archivo utilizado reúne la última observación no vacía de 169 economías. La cobertura temporal es mucho más uniforme de lo habitual: 165 valores son de 2023. Solo cuatro proceden de otros años: Cuba de 2006, República Popular Democrática de Corea de 2018, Sudán de 2021 y Nicaragua de 2022. Por esa razón, las comparaciones principales se concentran en el grupo de 2023 y los cuatro registros antiguos se presentan por separado.

Índice
Qué representa la prevalencia de la subalimentación
La Prevalencia de la Subalimentación, o PoU por sus siglas en inglés, es una estimación poblacional de insuficiencia persistente de energía alimentaria. La metodología utiliza información sobre la disponibilidad media de energía para consumo humano, la distribución del consumo y los requerimientos mínimos. Su objetivo es aproximar qué parte de la población se encuentra de forma habitual por debajo del nivel energético necesario para una vida activa y saludable.
No es un diagnóstico individual y tampoco equivale al concepto más amplio de malnutrición. Una persona puede sufrir deficiencias de calidad dietética, carencias de nutrientes o problemas de absorción sin que la PoU describa directamente esa situación. El indicador está centrado en la insuficiencia sostenida de energía alimentaria a nivel agregado, por lo que debe leerse como una medida estadística de población.
El valor mostrado de 2,5% puede significar menos de 2,5%
La principal precaución técnica del conjunto aparece en el extremo inferior. Los metadatos del Banco Mundial indican expresamente que un valor publicado como 2,5 puede representar una prevalencia inferior a 2,5%. En el archivo completo hay 63 filas con ese valor y, dentro de las 165 observaciones de 2023, son 62. No es correcto ordenar esas economías como si todas tuvieran exactamente 2,500% ni construir diferencias mínimas entre ellas.
Este límite de presentación también afecta a los resúmenes. Si se toman literalmente los valores mostrados, las 169 observaciones tienen una media simple no ponderada cercana a 10,04% y una mediana de 5,3%. Como muchas de las cifras 2,5 pueden ser en realidad menores, la media verdadera basada en valores no censurados podría ser algo inferior. Además, tanto media como mediana son resúmenes por economía con el mismo peso, no estimaciones de la prevalencia mundial ponderada por población.
La distribución de 2023 permite una comparación más homogénea
Al limitar el análisis a las 165 observaciones de 2023, la mediana del valor mostrado es 5,2% y la media simple es 9,81%. El primer cuartil coincide con el piso de 2,5 y el tercer cuartil se sitúa en 13,5%. Sesenta y dos economías aparecen en 2,5, 17 están por encima de 2,5 pero por debajo de 5%, y 31 se encuentran entre 5% y menos de 10%. En total, 26 alcanzan 20% o más y nueve llegan al menos a 30%.
| Rango mostrado en 2023 | Economías | Porcentaje de 165 |
|---|---|---|
| 2,5* mostrado | 62 | 37,6% |
| >2,5 a <5% | 17 | 10,3% |
| 5 a <10% | 31 | 18,8% |
| 10 a <20% | 29 | 17,6% |
| 20 a <30% | 17 | 10,3% |
| 30% o más | 9 | 5,5% |
* Un valor mostrado como 2,5 puede indicar una prevalencia inferior a 2,5%. Por eso, la primera fila funciona como grupo de presentación y no como una categoría donde todas las economías tengan exactamente el mismo valor real.
Haití y Somalia superan 50% en 2023
| Economía | Prevalencia de subalimentación en 2023 |
|---|---|
| Haití | 54,2% |
| Somalia | 53,2% |
| Madagascar | 39,5% |
| República Árabe Siria | 39,0% |
| República Democrática del Congo | 38,5% |
| Zambia | 37,2% |
| Kenia | 36,8% |
| Liberia | 35,5% |
| Chad | 32,0% |
| República Centroafricana | 29,8% |
Haití registra 54,2% y Somalia 53,2%, de modo que en ambos casos la estimación supera la mitad de la población. Madagascar, Siria, República Democrática del Congo, Zambia, Kenia y Liberia también están por encima de 35%. La presencia de varios países de África subsahariana en la parte alta es visible, pero Haití y Siria recuerdan que los valores elevados no se concentran exclusivamente en una sola región.
El indicador no identifica por sí mismo las causas de un valor alto. Disponibilidad de alimentos, ingresos de los hogares, precios, desigualdad de acceso, conflicto, desplazamiento, perturbaciones climáticas, sistemas de distribución y protección social pueden ser relevantes, pero establecer causalidad exige evidencia adicional alineada en lugar y tiempo. La PoU sirve primero para localizar dónde se estima una insuficiencia energética persistente y dónde se necesita un análisis más profundo.
El piso de 2,5% impide una clasificación exacta en la parte baja
Entre las 169 últimas observaciones, 63 aparecen como 2,5. Su orden real no puede recuperarse a partir de este archivo. Dos economías pueden compartir la cifra publicada y tener estimaciones subyacentes diferentes dentro del intervalo inferior a 2,5%. Una lista de «las diez menores» que ordenara esas filas produciría una precisión que los datos publicados no ofrecen.
Dentro del grupo de 2023 que está estrictamente por encima del piso, México figura con 2,7%, Filipinas y Túnez con 3,0%, Hong Kong, RAE de China, y República Eslovaca con 3,1%, y Argentina con 3,4%. Esos valores sí pueden distinguirse entre sí, pero la distancia exacta respecto de una economía mostrada como 2,5 no se conoce a partir de la cifra censurada.
Cuatro últimos valores no pertenecen a 2023
| Economía | Año de la última observación | Valor mostrado |
|---|---|---|
| Cuba | 2006 | 2,5* |
| República Popular Democrática de Corea | 2018 | 47,0% |
| Sudán | 2021 | 11,0% |
| Nicaragua | 2022 | 17,3% |
La concentración de 165 observaciones en 2023 es una fortaleza del conjunto, pero las cuatro excepciones no deben tratarse como si midieran la misma situación temporal. Un 47,0% de 2018 o un 2,5 mostrado en 2006 son los últimos valores disponibles para esas economías, no estimaciones de 2023. Por ello, se excluyen de las distribuciones y comparaciones que pretenden describir un solo año.
PoU e inseguridad alimentaria miden aspectos diferentes
La prevalencia de la subalimentación y la inseguridad alimentaria moderada o grave están relacionadas, pero no responden a la misma pregunta. La PoU es una estimación modelizada de insuficiencia persistente de energía alimentaria. La Escala de Experiencia de Inseguridad Alimentaria (FIES) se basa en experiencias declaradas sobre dificultades para acceder a alimentos por falta de dinero u otros recursos, incluyendo deterioro de la calidad de la dieta, reducción de cantidades y omisión de comidas.
Una economía puede tener una prevalencia de inseguridad alimentaria moderada o grave mucho mayor que su PoU. Los hogares pueden reducir variedad o calidad de la dieta y enfrentar dificultades de acceso sin permanecer de manera habitual por debajo del umbral energético utilizado en la PoU. Analizar ambos indicadores permite separar un problema amplio de acceso a alimentos de la condición más específica de insuficiencia energética persistente.
Producir más alimentos no garantiza una PoU menor
El índice de producción de alimentos mide cuánto produce un país en relación con un periodo de referencia, no si todos los hogares pueden obtener alimentos suficientes. La proporción de tierras agrícolas es todavía más distante de la pregunta de acceso. Ninguna de esas variables puede sustituir a la prevalencia de la subalimentación.
Una economía puede producir grandes cantidades de alimentos y mantener subalimentación si los ingresos, precios, distribución, conflictos o desigualdades impiden que una parte de la población acceda a ellos. Del mismo modo, un país con poca tierra agrícola puede utilizar importaciones, capacidad adquisitiva, almacenamiento y protección social para sostener el acceso. Disponibilidad y acceso interactúan, pero no son equivalentes.
Pasar de porcentaje a número de personas requiere población
Una prevalencia de 40% no indica por sí sola cuántas personas están subalimentadas. Una economía pequeña con 40% puede tener menos personas afectadas que un país muy poblado con 10%. Estimar cantidades exige combinar la prevalencia con la población correspondiente al mismo periodo. Por la misma razón, las medias y medianas de este artículo no deben describirse como prevalencia mundial: aquí cada economía aporta una observación con el mismo peso.
Para obtener una tasa mundial o un número global de personas subalimentadas son más apropiados los agregados oficiales de la FAO, que incorporan ponderación poblacional y el proceso formal de estimación. Promediar porcentajes nacionales responde a una pregunta estadística distinta y puede producir una cifra muy diferente.
Las áreas en blanco del mapa no significan prevalencia cero
La visualización intenta unir 169 filas estadísticas con una capa mundial de baja resolución. Se emparejan directamente 153, aproximadamente 90,5% del total. Algunas economías insulares, territorios y áreas reportadas por separado no disponen de un polígono propio en esta geometría simplificada o son demasiado pequeñas para verse con claridad.
La ausencia de color no se sustituye por un cero. El mapa está pensado para observar patrones espaciales amplios, no para inferir diferencias diminutas entre economías de baja prevalencia. Esto es especialmente importante porque el piso de 2,5 oculta la variación exacta dentro del grupo inferior. Los intervalos de color son recursos de visualización y no categorías oficiales de severidad de la FAO o del Banco Mundial.
Qué puede y qué no puede responder este indicador
- Sí permite comparar la prevalencia estimada de insuficiencia energética persistente entre economías cuando el año es comparable.
- Sí ayuda a detectar concentraciones geográficas y estudiar patrones de largo plazo.
- No identifica a personas u hogares concretos.
- No mide directamente el efecto de un programa local, una subida temporal de precios o un único shock de corto plazo.
- No reemplaza indicadores de inseguridad alimentaria, producción, precios, comercio, ingresos o protección social.
La definición y las series por economía pueden consultarse en el indicador SN.ITK.DEFC.ZS del Banco Mundial. La FAO ofrece contexto metodológico adicional en su descripción de la Prevalencia de la Subalimentación.
Resumen
El archivo contiene 169 economías y 165 de sus últimas observaciones son de 2023, lo que permite una comparación temporalmente coherente para la mayor parte del conjunto. En ese grupo de 2023, la mediana del valor mostrado es 5,2% y la media simple 9,81%. Haití alcanza 54,2% y Somalia 53,2%, mientras que 62 economías aparecen en el piso de presentación de 2,5.
La precaución más importante se encuentra precisamente en ese extremo inferior: un 2,5 mostrado puede significar menos de 2,5%, de modo que no existe base para ordenar con exactitud a todas las economías de ese grupo. La PoU debe entenderse como una estimación de insuficiencia persistente de energía alimentaria y no como una clasificación precisa de los valores bajos, una medición de episodios breves de hambre o un sustituto de la inseguridad alimentaria y otros indicadores relacionados.
Preguntas frecuentes
¿Un valor mostrado de 2,5 significa exactamente 2,5% de subalimentación?
No necesariamente. Los metadatos indican que 2,5 puede representar una prevalencia inferior a 2,5%, por lo que esas economías no pueden ordenarse con precisión entre sí.
¿La prevalencia de la subalimentación es igual a la inseguridad alimentaria moderada o grave?
No. La PoU estima insuficiencia persistente de energía alimentaria, mientras FIES mide experiencias de dificultad para acceder a alimentos por falta de recursos.
¿Las 169 últimas observaciones corresponden a 2023?
No, aunque casi todas sí. Hay 165 observaciones de 2023 y cuatro valores más antiguos, de 2006, 2018, 2021 y 2022.
¿Se puede convertir directamente el porcentaje en número de personas?
No sin datos de población del mismo periodo. El porcentaje debe combinarse con la población adecuada para estimar un número de personas.
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