El empleo en la industria como porcentaje del empleo total muestra cómo se reparte la fuerza de trabajo ocupada entre grandes sectores económicos. En la serie SL.IND.EMPL.ZS del Banco Mundial, basada en estimaciones modeladas de la OIT, “industria” es una categoría más amplia que la manufactura. Incluye minería y canteras, manufactura, construcción y servicios públicos como electricidad, gas y agua. Interpretar el indicador únicamente como empleo manufacturero dejaría fuera una parte importante de lo que realmente mide.
Para 2025 hay observaciones de 182 economías y 35 permanecen sin dato en la fuente. La mediana de las observaciones es 18,88% y la media 19,59%. El primer cuartil se sitúa en 15,20% y el tercero en 24,54%. Omán registra el porcentaje más alto, con 39,44%, mientras Burundi presenta el menor, con 3,10%.
El denominador es el empleo total. Un valor de 30% significa que aproximadamente 30 de cada 100 personas ocupadas trabajan en actividades clasificadas como industriales. No significa que 30% de toda la población adulta trabaje en industria ni que el sector genere 30% del PIB. La estructura del empleo y la estructura del valor añadido pueden ser muy diferentes cuando la productividad varía entre sectores.

Índice
La mediana es 18,88%, con una distribución muy amplia
Entre las 182 economías observadas, 22 están por debajo de 10%; otras 22 se sitúan entre 10% y menos de 15%; 63 entre 15% y menos de 20%; 33 entre 20% y menos de 25%; 21 entre 25% y menos de 30%; y 21 alcanzan 30% o más. El intervalo de 15% a menos de 20% contiene el mayor número de países, pero la parte superior también reúne un grupo considerable.
| Participación del empleo industrial | Economías |
|---|---|
| Menos de 10% | 22 |
| 10% a menos de 15% | 22 |
| 15% a menos de 20% | 63 |
| 20% a menos de 25% | 33 |
| 25% a menos de 30% | 21 |
| 30% o más | 21 |
La distribución describe estructura laboral, no un nivel de éxito económico. Un porcentaje alto puede originarse en manufactura, construcción, minería, servicios públicos o una mezcla de estas actividades. Un valor bajo puede coexistir con una gran fuerza de trabajo agrícola, con una economía dominada por servicios o con una industria altamente productiva que necesita relativamente pocos trabajadores.
El indicador resulta más informativo cuando se lee junto con las participaciones del empleo en agricultura y servicios. Las tres categorías permiten aproximarse a la forma en que se distribuyen los trabajadores entre grandes sectores. Aun así, trabajadores no clasificados y diferencias estadísticas pueden impedir que las tres participaciones sumen exactamente 100% en todos los casos.
Las mayores participaciones aparecen en regiones muy distintas
Omán encabeza la comparación con 39,44%, seguido de Catar con 38,02%. Baréin alcanza 34,91%, Chequia 34,89%, Vietnam 34,83%, Irán 34,70%, Eslovaquia 34,53%, Túnez 33,28%, Lesoto 33,04% y Rumanía 32,57%. El grupo superior se reparte entre el Golfo, Europa central y oriental, Asia sudoriental, el norte de África y África austral.

| Economía | Empleo en industria |
|---|---|
| Omán | 39,44% |
| Catar | 38,02% |
| Baréin | 34,91% |
| Chequia | 34,89% |
| Vietnam | 34,83% |
| Irán | 34,70% |
| Eslovaquia | 34,53% |
| Túnez | 33,28% |
| Lesoto | 33,04% |
| Rumanía | 32,57% |
Dos economías con porcentajes cercanos no tienen por qué compartir la misma estructura. En una puede pesar más la manufactura y en otra la construcción o la extracción de recursos. El indicador no descompone el empleo industrial en subsectores, de modo que no es posible atribuir un valor alto a una sola actividad sin consultar datos adicionales.
También sería incorrecto interpretar 39% de empleo industrial como 39% del PIB generado por la industria. El empleo cuenta personas ocupadas; el valor añadido mide producción económica. Un sector intensivo en capital puede producir mucho con pocos trabajadores, mientras otro intensivo en mano de obra puede ocupar a una gran proporción de personas sin tener la misma participación en el producto.
Las participaciones bajas también representan estructuras muy distintas
Burundi registra la menor observación, 3,10%. Timor-Leste aparece con 3,80%, Mozambique con 6,44%, Etiopía con 6,45%, Yibuti con 6,68%, Angola con 7,20%, Uganda con 7,30%, Malawi con 7,34%, Laos con 7,41% e Islas Salomón con 7,58%. En buena parte de este grupo, menos de una de cada diez personas ocupadas trabaja en la categoría industrial amplia.
| Economía | Empleo en industria |
|---|---|
| Burundi | 3,10% |
| Timor-Leste | 3,80% |
| Mozambique | 6,44% |
| Etiopía | 6,45% |
| Yibuti | 6,68% |
| Angola | 7,20% |
| Uganda | 7,30% |
| Malawi | 7,34% |
| Laos | 7,41% |
| Islas Salomón | 7,58% |
Un porcentaje bajo no tiene una interpretación universal. Puede corresponder a una economía con mucho empleo agrícola, a otra orientada principalmente a servicios o a una industria intensiva en capital que genera gran producción con pocos trabajadores. Por eso no debe traducirse automáticamente como “ausencia de industria” o como evidencia de que una economía no se ha desarrollado.
Luxemburgo, con 7,64%, es un ejemplo de por qué el nivel de ingreso y la participación industrial del empleo no son la misma cosa. Una economía de altos ingresos con un gran sector financiero y de servicios profesionales puede tener poco empleo industrial, mientras otra con manufactura intensiva en trabajo o construcción puede registrar un porcentaje mucho mayor. La clasificación habla de composición laboral, no de ingreso nacional.
“Industria” es una categoría más amplia que manufactura
La definición incluye minería y canteras, manufactura, construcción, electricidad, gas y agua. Esta amplitud es importante porque un auge de construcción o una gran fuerza laboral minera pueden elevar la participación industrial incluso cuando las fábricas no son la actividad dominante. Para estudiar específicamente el empleo manufacturero hace falta un indicador más estrecho.
Dos países pueden registrar 30% y, sin embargo, tener composiciones internas completamente diferentes. Uno puede estar orientado a manufactura exportadora y otro a construcción y actividades extractivas. El mapa identifica dónde el empleo del sector industrial amplio es grande o pequeño, pero no describe de qué tipo son esos puestos.
Una forma práctica de profundizar en la lectura consiste en combinar esta medida con valor añadido manufacturero, dependencia minera, actividad de construcción y participaciones de empleo agrícola y de servicios. Esa combinación ayuda a explicar por qué dos porcentajes similares pueden reflejar economías muy diferentes.
Las estimaciones modeladas de la OIT favorecen la comparación internacional
La serie del Banco Mundial se basa en estimaciones modeladas de la OIT. El objetivo de una serie armonizada es mejorar la comparabilidad entre países con diferentes calendarios de encuesta, definiciones y disponibilidad estadística. Como consecuencia, el valor mostrado aquí puede diferir de una cifra de titular publicada por una oficina estadística nacional para una encuesta o periodo concreto.
Para comparar países es importante mantener constante la fuente y el año de referencia. Combinar una estimación modelada en un país con una encuesta nacional distinta en otro puede introducir diferencias metodológicas. Esta comparación utiliza el mismo indicador de 2025 para todas las economías con observación y deja los análisis nacionales más detallados para fuentes específicas de cada país.
Las 35 economías sin dato se mantienen como ausentes y no se convierten en cero. Una ausencia no significa que nadie trabaje en industria. Convertirla en cero alteraría la distribución, bajaría artificialmente los resúmenes y haría que el mapa pareciera mostrar estructuras que en realidad no han sido observadas.
La participación industrial no es una clasificación de desarrollo
El desarrollo económico suele estar acompañado por cambios en la distribución del empleo entre agricultura, industria y servicios, pero no existe una trayectoria idéntica para todos los países. Algunas economías pasan rápidamente de agricultura a servicios; otras mantienen grandes sectores manufactureros durante mucho tiempo. La automatización también puede aumentar la producción industrial sin elevar en la misma proporción el empleo del sector.
Por ello, una participación industrial muy alta no es automáticamente mejor y una baja no es automáticamente peor. Una concentración estrecha en ciertas actividades industriales puede aumentar la exposición a perturbaciones sectoriales, mientras una economía dominada por servicios puede ser altamente productiva. El indicador funciona mejor como una coordenada de estructura económica que como una puntuación de calidad.
Un análisis de política económica o inversión debería combinar empleo industrial con valor añadido, productividad laboral, salarios, exportaciones, tamaño empresarial y ocupaciones. El empleo indica dónde trabajan las personas; la producción y la productividad indican cuánto valor generan esas actividades. Mantener separadas ambas preguntas evita conclusiones engañosas.
Agricultura, servicios y participación laboral completan la imagen
Los indicadores más directamente complementarios son el empleo en agricultura y el empleo en servicios. Un país con poca participación industrial y mucho empleo agrícola tiene una estructura muy distinta de otro con poca industria y predominio de servicios. Observar los tres grandes sectores en conjunto ofrece una representación más útil de la asignación laboral.
La relación empleo-población y la tasa de participación en la fuerza laboral responden otra pregunta: cuántas personas adultas trabajan o participan en el mercado de trabajo. La participación industrial se calcula únicamente entre quienes ya están ocupados. Dos economías pueden tener 25% de empleo industrial y, al mismo tiempo, niveles muy diferentes de empleo total entre la población adulta.
También pueden utilizarse desgloses por sexo y edad. Un porcentaje nacional elevado puede ocultar que la mayor parte del empleo industrial se concentre en hombres o en determinados grupos de edad. El total nacional es apropiado para una primera comparación, pero no describe cómo se reparten esos empleos dentro de la fuerza de trabajo.
La comparación de 2025 es una fotografía estructural
Todos los valores utilizados corresponden a 2025. Que Omán encabece la comparación no demuestra que su participación industrial estuviera aumentando. Para medir dirección y velocidad del cambio se necesita una serie de varios años construida con el mismo indicador.
Los ciclos de construcción, la inversión manufacturera, los proyectos mineros, las crisis económicas y la migración pueden modificar la proporción de trabajadores industriales. Una comparación de un solo año muestra diferencias espaciales; una serie temporal permite evaluar si esas diferencias persisten, aumentan o disminuyen.
Qué conviene recordar al interpretar el indicador
Entre las 182 economías observadas, el empleo industrial va de 3,10% a 39,44% del empleo total y la mediana es 18,88%. Veintiuna economías alcanzan 30% o más y 22 quedan por debajo de 10%. Los extremos están repartidos entre regiones y representan estructuras económicas diversas.
La regla central es que “industria” incluye mucho más que manufactura y que el denominador es el empleo total. La medida no indica la participación de la industria en el PIB ni el número absoluto de trabajadores industriales. Combinada con agricultura, servicios, tasas de empleo, productividad y valor añadido, ofrece una base sólida para comparar la estructura laboral entre economías.
Preguntas frecuentes
¿Qué significa empleo en la industria como porcentaje del empleo total?
Es el porcentaje de personas ocupadas que trabajan en minería y canteras, manufactura, construcción, electricidad, gas, agua y otras actividades industriales incluidas en la definición.
¿Industria significa únicamente manufactura en este indicador?
No. La manufactura es solo una parte de la categoría industrial utilizada por la serie.
¿Una participación industrial alta significa que la industria tiene la misma participación en el PIB?
No. La participación del empleo mide dónde trabajan las personas, mientras la participación en el PIB mide valor añadido.
¿Las observaciones ausentes se convierten en cero?
No. Una observación ausente se mantiene como dato faltante y no implica que no exista empleo industrial.
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