Tasa femenina de finalización de secundaria superior por país, 2025

El Instituto de Estadística de la UNESCO ofrece para 2025 una estimación modelizada de la tasa femenina de finalización de la educación secundaria superior en 164 países y territorios. El indicador no equivale a la matrícula actual ni al número anual de graduadas. Mide qué porcentaje de una cohorte femenina situada entre tres y cinco años por encima de la edad prevista para el último curso de ese nivel educativo ya lo ha completado.

La dispersión es muy amplia. La mediana no ponderada de las 164 observaciones es 72.63%, mientras que la media simple es 61.13%. El primer cuartil se sitúa en 32.70% y el tercero en 90.33%. Que la mediana supere a la media en 11.50 puntos porcentuales indica una cola inferior extensa: muchos sistemas presentan tasas altas, pero existe un grupo numeroso con valores bajos que reduce la media.

Estos porcentajes no forman por sí solos una clasificación de la calidad de los sistemas educativos. La finalización puede estar relacionada con la edad de entrada, repetición, abandono, acceso territorial, costes para los hogares, movilidad, conflicto u otras condiciones. Una tasa alta no demuestra automáticamente mejores aprendizajes y una tasa baja no identifica una causa única. El indicador funciona mejor como una pieza concreta dentro de un diagnóstico educativo más amplio.

Distribución de la tasa femenina modelizada de finalización de secundaria superior en 164 países y territorios en 2025
UNESCO UIS CR.MOD.3.F, 2025. Mediana 72.63% y media simple 61.13%.

La mediana alcanza 72,63%, frente a una media de 61,13%

La diferencia entre ambas medidas resume una característica central de los datos. Si cada país y territorio cuenta una vez, la media es 61,13%. Sin embargo, la observación central de la distribución ordenada se encuentra en 72,63%. Por tanto, utilizar solo la media presentaría como “típico” un nivel bastante inferior al del país situado en el centro. No se trata de un único caso extremo: hay decenas de observaciones por debajo del 50%.

El intervalo intercuartílico va de 32.70% a 90.33%, una distancia de 57.63 puntos porcentuales. Incluso la mitad central de la distribución contiene diferencias grandes. Dos países que estén ambos por encima de la mediana pueden encontrarse en situaciones de finalización muy distintas. Por eso conviene combinar mediana, cuartiles y tramos de distribución antes de interpretar una posición concreta.

Hay 46 observaciones de 90% o más y 32 por debajo de 25%

La agrupación por intervalos muestra la polarización. 46 países y territorios registran 90% o más; 31 se sitúan entre 75% y menos de 90%; y 25 quedan entre 50% y menos de 75%. En la parte baja, 30 están entre 25% y menos de 50% y 32 no llegan a 25%. No existe, por tanto, un único nivel representativo que describa bien a todo el conjunto.

Una tasa superior a 90% indica que la gran mayoría de la cohorte femenina definida por el indicador ha completado la secundaria superior, pero no significa que todas las personas hayan seguido la misma trayectoria ni terminado exactamente a la edad teórica. Del mismo modo, un valor inferior a 25% señala una finalización poco extendida, aunque el dato aislado no permite separar cuánto corresponde a acceso, abandono, repetición, restricciones económicas, matrimonio temprano, desplazamiento u otros factores.

La distancia entre el máximo y el mínimo es de 98,57 puntos

Santa Lucía aparece con 100.00%, el valor más alto del conjunto, seguida por China con 99,33% y Uzbekistán con 99,12%. En el extremo inferior, Sudán del Sur registra 1.43%, Somalia 3,09%, Níger 3,30% y Chad 3,53%. La diferencia entre el máximo y el mínimo alcanza 98.57 puntos porcentuales, una amplitud que explica por qué una media mundial simple resulta insuficiente para describir la diversidad.

Los extremos son porcentajes, no volúmenes absolutos. Un territorio pequeño puede encabezar la tasa y tener muchas menos mujeres que completan el nivel que un país muy poblado. Del mismo modo, una tasa baja no permite conocer cuántas personas están afectadas sin incorporar el tamaño de la cohorte correspondiente. Ordenar tasas y ordenar cantidades son ejercicios diferentes.

GrupoPaís o territorioTasa femenina, 2025
T1Santa Lucía100.00%
T2China99.33%
T3Uzbekistán99.12%
T4República de Corea99.02%
T5Croacia98.52%
T6Barbados98.44%
T7Ucrania98.29%
T8Kazajistán97.71%
T9Grecia96.87%
T10Israel96.76%
B1Sudán del Sur1.43%
B2Somalia3.09%
B3Níger3.30%
B4Chad3.53%
B5República Centroafricana5.18%
B6Zimbabue6.35%
B7Mozambique6.74%
B8Guinea Ecuatorial6.78%
B9Tanzania7.52%
B10Malí8.13%

Qué significa exactamente la tasa de finalización

La definición de UNESCO para la finalización utiliza una cohorte con una edad entre tres y cinco años superior a la edad oficial prevista para el último curso del nivel educativo. En secundaria superior, esto permite observar si las jóvenes han conseguido completar el nivel incluso cuando hubo cierta entrada tardía o repetición. Por eso el indicador se acerca a un resultado acumulado de progresión y no a una fotografía de quién está matriculado en un momento concreto.

La distinción es importante porque términos parecidos pueden esconder denominadores distintos. La matrícula mide presencia en el sistema; una tasa de ingreso puede centrarse en la entrada a un curso; y el nivel educativo alcanzado por adultos acumula la experiencia de muchas generaciones. La tasa de finalización pregunta específicamente si la cohorte joven definida ya completó el nivel. Comparar indicadores sin revisar su definición puede producir conclusiones contradictorias solo en apariencia.

Cómo interpretar que los datos sean modelizados

La serie está identificada como “modelled data”. Esto significa que no debe imaginarse como 164 encuestas idénticas levantadas simultáneamente en 2025. UIS combina observaciones disponibles con un marco estadístico para producir estimaciones comparables y cubrir huecos de manera coherente. Esa metodología facilita la comparación internacional, pero una estimación modelizada puede no coincidir exactamente con una cifra administrativa nacional o con una encuesta que utilice otro momento de referencia.

Los valores cercanos a 100% tampoco implican que haya desaparecido toda incertidumbre de medición ni que literalmente cada mujer haya completado la secundaria superior. Es más prudente leerlos como estimaciones muy próximas al techo. En el extremo opuesto, un valor anual muy bajo no basta para proyectar el futuro. Para estudiar tendencia deben usarse varios años de la misma serie y comprobar posibles revisiones en datos y metodología.

Finalización no equivale a aprendizaje, matrícula actual ni nivel educativo adulto

Completar un nivel educativo y dominar sus aprendizajes son preguntas diferentes. La tasa de finalización no contiene resultados de lectura, matemáticas, competencias mínimas, calidad docente o recursos escolares. Un sistema puede tener una tasa de finalización alta y mantener problemas de aprendizaje, mientras otro con menor finalización puede mostrar buenos resultados en determinados grupos. Ambos tipos de indicadores deben analizarse de forma complementaria.

Tampoco es igual al porcentaje de adultos cuyo máximo nivel educativo es secundaria superior o más. Ese indicador de logro adulto mezcla generaciones educadas en épocas muy distintas. La finalización de 2025 se concentra en una cohorte joven alrededor de la edad esperada de terminación. En países que ampliaron rápidamente la educación secundaria, la situación de las jóvenes puede mejorar mucho antes de que cambie la composición educativa del conjunto de adultos.

La brecha de género exige comparar la serie masculina equivalente

Este conjunto contiene únicamente valores femeninos. Para hablar de brecha de género es necesario compararlos con la tasa masculina del mismo nivel, el mismo año, la misma definición de edad y el mismo método modelizado. Una tasa femenina elevada no garantiza que la diferencia entre sexos sea pequeña, y una tasa baja no demuestra que la masculina sea mayor. La dirección de la brecha debe medirse, no suponerse.

También conviene separar paridad de finalización universal. Mujeres y varones pueden presentar tasas muy parecidas y, aun así, ambos grupos permanecer en niveles bajos. En ese caso la brecha puede ser reducida pero el problema de finalización seguir siendo grande. A la inversa, dos tasas altas pueden conservar una diferencia pequeña. Equidad de género y cobertura educativa son objetivos relacionados, pero no son idénticos.

Qué puede demostrar la comparación de 2025 y qué no

La fortaleza principal de estos datos es descriptiva. Las 164 observaciones corresponden al mismo año y al mismo indicador oficial, de modo que permiten comparar la amplitud de las diferencias nacionales, identificar la cola inferior y observar cuántos sistemas se acercan a niveles altos de finalización. La mediana y los cuartiles aportan un contexto que un ranking por sí solo no ofrece.

Lo que el cuadro no demuestra es causalidad. Para explicar diferencias entre países harían falta datos sobre gasto educativo, distancia a los centros, ingresos familiares, matrimonio temprano, fecundidad, conflicto, desplazamiento, urbanización, políticas de repetición y muchas otras variables. Convertir una clasificación transversal en una evaluación directa de políticas iría más allá de la evidencia disponible.

Las 164 observaciones tampoco representan necesariamente todos los países y territorios del mundo. Que un lugar no aparezca no significa que su tasa sea 0%. La ausencia de dato y un valor real de cero son situaciones completamente diferentes. Rellenar faltantes con cero alteraría la media, los cuartiles, las posiciones y cualquier visualización construida a partir de la serie.

Fuente y método de cálculo

La fuente es el indicador CR.MOD.3.F del Instituto de Estadística de la UNESCO: “Completion rate, upper secondary education, female (modelled data) (%)”. Las 164 filas utilizadas corresponden a 2025 y contienen valores porcentuales no nulos. La media, mediana, cuartiles, recuentos por intervalos y extremos presentados aquí se calcularon directamente sobre esas observaciones.

La media de 61,13% es una media simple entre países y territorios, no una tasa mundial ponderada por población. Cada observación cuenta una vez con independencia del tamaño de su cohorte femenina. Por eso no puede interpretarse como “el 61,13% de todas las mujeres del mundo completó la secundaria superior”. Para estimar una tasa global ponderada harían falta poblaciones comparables por edad y sexo para cada país.

Preguntas frecuentes

¿Cuál es la mediana de finalización femenina de secundaria superior en 2025?

La mediana no ponderada de las 164 observaciones es 72,63%, mientras que la media simple es 61,13%.

¿La tasa de finalización es igual a la matrícula actual?

No. Mide si la cohorte femenina situada entre tres y cinco años por encima de la edad prevista para el último curso ya completó el nivel, no si está matriculada actualmente.

¿Qué significa que los datos de UNESCO sean modelizados?

UIS combina observaciones disponibles con un marco estadístico para producir estimaciones comparables. Por ello, una estimación puede no coincidir exactamente con una cifra administrativa o de encuesta nacional.

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