La participación en el mercado laboral de las personas en edad de trabajar con educación de nivel intermedio no es uniforme entre economías. El indicador SL.TLF.INTM.ZS del Banco Mundial permite comparar qué proporción de ese grupo educativo forma parte de la fuerza laboral. La referencia educativa corresponde a la secundaria superior o a la educación postsecundaria no terciaria según la CINE 2011. Por eso, el porcentaje no indica qué parte de toda la fuerza laboral posee educación intermedia, sino cuántas personas de ese nivel educativo están activas en el mercado de trabajo.
La base utilizada reúne 183 economías con una última observación no faltante. Los años no son idénticos: 94 registros corresponden a 2024 o 2025, mientras que el conjunto completo abarca desde 2000 hasta 2025. Esta diferencia temporal es esencial para interpretar la comparación. El mapa muestra el último dato disponible para cada economía, no una fotografía mundial tomada exactamente el mismo año.

Índice
Qué mide la participación laboral con educación intermedia
El denominador está formado por la población en edad de trabajar que tiene educación intermedia. El numerador cuenta a las personas de ese mismo grupo que pertenecen a la fuerza laboral. Si una economía registra 65%, puede leerse de manera aproximada así: 65 de cada 100 personas en edad de trabajar con ese nivel educativo están empleadas o desempleadas pero participan activamente en el mercado laboral. Quienes permanecen fuera de la fuerza laboral no forman parte del numerador.
Esta definición también aclara por qué el indicador no debe confundirse con una tasa de empleo. Una persona desempleada que busca trabajo puede seguir perteneciendo a la fuerza laboral. Del mismo modo, una tasa elevada no demuestra por sí sola que los empleos sean estables, bien remunerados o adecuados al nivel de formación. La serie tampoco mide calidad educativa, productividad, salarios, formalidad laboral ni ajuste entre competencias y puestos de trabajo.
La utilidad principal del indicador es separar dos preguntas que a menudo se mezclan. Una es cuántas personas alcanzan cierto nivel educativo; otra es qué proporción de quienes ya lo tienen participa en el mercado laboral. Para explicar por qué una economía presenta una cifra alta o baja se necesitan indicadores adicionales de empleo, desempleo, sexo, edad y remuneración.
Cómo se distribuyen los últimos valores entre 183 economías
La mediana del conjunto es 63,72% y la media 62,63%. El primer cuartil se sitúa en 56,84% y el tercero en 70,95%, de modo que la mitad central de las economías se concentra aproximadamente entre 56,8% y 70,9%. La franja de 60% a menos de 70% contiene 71 economías y constituye el intervalo con más observaciones. Además, 27 economías están por debajo de 50% y 7 alcanzan al menos 80%.
La distancia entre los extremos es grande. Bahamas registra 97,488%, mientras que Somalia, República Federal, aparece con 22,805%. La diferencia ronda 74,7 puntos porcentuales. Sin embargo, esa amplitud no debe presentarse como una clasificación anual perfectamente sincronizada, porque los años de observación varían. El valor extremo superior de Bahamas es de 2023 y el inferior de Somalia es de 2022.
La mediana resulta especialmente útil porque resume el centro de la distribución sin quedar tan condicionada por valores muy altos o muy bajos. También ayuda a evitar una lectura excesiva de los primeros y últimos puestos: el grueso de las economías se encuentra en un rango mucho más estrecho que el intervalo completo entre los extremos.
Economías con las proporciones más altas
En la parte superior aparecen economías de regiones muy distintas. Bahamas alcanza 97,5%, Islas Salomón 92,9%, Tanzania 87,6%, Islas Caimán 85,9% y Camboya 84,5%. Antigua y Barbuda y Nigeria también superan 80%. Esta diversidad geográfica impide atribuir los valores altos a una sola característica regional o a un único nivel de ingreso.
| Economía | Última proporción | Año de observación |
|---|---|---|
| Bahamas | 97,5% | 2023 |
| Islas Salomón | 92,9% | 2013 |
| Tanzania | 87,6% | 2024 |
| Islas Caimán | 85,9% | 2015 |
| Camboya | 84,5% | 2023 |
| Antigua y Barbuda | 83,8% | 2018 |
| Nigeria | 82,8% | 2024 |
| Sudán del Sur | 79,9% | 2008 |
| Catar | 79,6% | 2020 |
| Guatemala | 79,3% | 2024 |
Los años de esta tabla muestran uno de los principales límites de la comparación. Islas Salomón está representada por un dato de 2013, Islas Caimán por 2015 y Antigua y Barbuda por 2018, mientras que Tanzania y Nigeria tienen registros de 2024. Tratar esos valores como si describieran simultáneamente el mismo momento ocultaría diferencias temporales relevantes.
Una participación alta puede relacionarse con muchos factores: diferencias entre hombres y mujeres, duración de los estudios, edad de retiro, estructura demográfica, informalidad, condiciones del ciclo económico o instituciones laborales. El porcentaje permite observar la conexión con la fuerza laboral, pero no identifica cuál de esas razones domina en cada economía.
Economías con las proporciones más bajas
En el extremo inferior, Somalia, República Federal, registra 22,8%; Camerún 25,0%; Santo Tomé y Príncipe 29,6%; Guinea 32,3%; e Irak 33,2%. Senegal y Cisjordania y Gaza también se encuentran por debajo de 40%. Un valor reducido significa que una menor proporción de las personas en edad de trabajar con educación intermedia está dentro de la fuerza laboral, pero no explica automáticamente por qué ocurre.
| Economía | Última proporción | Año de observación |
|---|---|---|
| Somalia, República Federal | 22,8% | 2022 |
| Camerún | 25,0% | 2021 |
| Santo Tomé y Príncipe | 29,6% | 2017 |
| Guinea | 32,3% | 2019 |
| Irak | 33,2% | 2021 |
| Senegal | 37,7% | 2024 |
| Cisjordania y Gaza | 38,0% | 2025 |
| Chad | 39,3% | 2022 |
| Puerto Rico (EE. UU.) | 40,2% | 2020 |
| Jordania | 40,9% | 2023 |
Una proporción baja puede reflejar inactividad más que desempleo. Las personas pueden estar fuera de la fuerza laboral por estudios, responsabilidades familiares, salud, retiro, desaliento u otras circunstancias. Por esa razón, no es correcto convertir automáticamente un porcentaje bajo en una afirmación sobre escasez de empleos, del mismo modo que un valor alto no prueba buena calidad laboral.
Por qué los años de observación no coinciden
La selección conserva el último valor no faltante disponible para cada economía. De los 183 registros, 17 son de 2025, 77 de 2024 y 18 de 2023. En conjunto, 94 corresponden a 2024–2025 y 112 a 2023–2025. En el otro extremo, 32 observaciones son anteriores a 2020 y la más antigua es la de China, correspondiente a 2000.
Esta composición explica por qué la expresión “último dato disponible” es más precisa que llamar al conjunto una clasificación mundial de 2025. La participación laboral puede cambiar con recesiones, recuperaciones, migración, expansión educativa, envejecimiento, cambios en la edad de retiro o políticas laborales. Cuanto más antigua es una observación, mayor cautela se necesita para usarla como descripción de la situación actual.
Para análisis de política reciente conviene revisar si existe una actualización nacional posterior o una nueva observación del Banco Mundial antes de extraer conclusiones fuertes. En cambio, para una comparación descriptiva de la última información disponible en una misma serie internacional, conservar el año junto al porcentaje permite ver de inmediato qué registros son más actuales y cuáles requieren mayor precaución.
Cómo interpretar correctamente el mapa
La base contiene 183 filas de economías verificadas, pero 157 polígonos pudieron vincularse directamente con los límites de países de baja resolución de Natural Earth utilizados para la visualización. Algunas islas pequeñas y territorios tienen un dato en la fuente sin contar con un polígono separado en esa capa mundial. Por tanto, la ausencia de color en un territorio pequeño no significa necesariamente que falte el dato en la tabla del Banco Mundial.
Los intervalos de color son recursos visuales, no categorías oficiales del Banco Mundial ni umbrales de política pública. Dos economías con 69,9% y 70,1% pueden aparecer en bandas diferentes aunque sus cifras sean prácticamente contiguas. Para comparaciones cercanas debe priorizarse el porcentaje concreto, y para comparaciones temporales también el año de observación.
Qué otros indicadores ayudan a explicar la estructura laboral
Una primera comparación útil consiste en observar empleo y desempleo dentro del mismo nivel educativo. Una participación alta combinada con desempleo elevado describiría una situación distinta de otra economía donde la participación y el empleo fueran altos a la vez. La tasa de participación solo indica entrada o permanencia en la fuerza laboral; no separa automáticamente a quienes tienen trabajo de quienes lo buscan.
También conviene desagregar por sexo. Un promedio total puede ocultar una diferencia considerable entre hombres y mujeres. La edad es otra dimensión importante: una permanencia más larga en el sistema educativo entre los jóvenes o un retiro más temprano entre grupos mayores puede modificar la tasa agregada aunque la demanda laboral sea parecida.
Finalmente, los indicadores educativos deben compararse usando poblaciones de referencia compatibles. Matrícula, finalización de secundaria, logro de una licenciatura y participación laboral con educación intermedia responden a preguntas distintas. Una secuencia analítica más clara es medir primero el tamaño de cada grupo educativo, después su participación en la fuerza laboral y, por último, sus resultados de empleo, desempleo e ingresos.
Qué permite afirmar la base y qué queda fuera
Los datos permiten describir la proporción de personas con educación intermedia que participa en la fuerza laboral, comparar la dispersión de los últimos valores disponibles y situar cada economía dentro de esa distribución. La mediana, los cuartiles, los extremos y el año de cada registro ofrecen contexto suficiente para una lectura descriptiva.
En cambio, la serie por sí sola no demuestra la eficacia de una política educativa, la calidad de los empleos, el nivel salarial, la productividad ni el efecto causal de una institución laboral. Tampoco determina si una cifra alta es “mejor” en todos los contextos. Las diferencias entre economías deben combinarse con otras estadísticas antes de formular explicaciones causales.
Fuente y base de cálculo
La fuente es el indicador SL.TLF.INTM.ZS del Banco Mundial. La unidad es porcentaje y para cada economía se utiliza su observación no faltante más reciente dentro del conjunto proporcionado. Las 183 filas incluidas tienen valores observados; los datos faltantes no se convirtieron en cero y no se aplicaron imputaciones. Los porcentajes y resúmenes presentados en esta página proceden directamente de esas observaciones por economía.
Preguntas frecuentes
¿El indicador muestra qué porcentaje de toda la fuerza laboral tiene educación intermedia?
No. El denominador es la población en edad de trabajar con educación intermedia y el numerador es la parte de ese mismo grupo que participa en la fuerza laboral.
¿Todos los datos corresponden a 2025?
No. Se usa la última observación no faltante de 183 economías. Los años van de 2000 a 2025 y 94 registros corresponden a 2024–2025.
¿Una participación laboral alta significa necesariamente una tasa de empleo alta?
No. La fuerza laboral incluye tanto a personas empleadas como a desempleadas que buscan trabajo, por lo que empleo y desempleo deben analizarse por separado.
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