La mezcla eléctrica de un país puede describirse con muchas cifras, pero una de las más directas es la proporción de electricidad generada con petróleo, gas natural y carbón. El indicador EG.ELC.FOSL.ZS del Banco Mundial reúne esas tres fuentes en un solo porcentaje. Al comparar la observación no vacía más reciente de 209 economías aparece una dispersión enorme: algunas producen prácticamente toda su electricidad con combustibles fósiles y otras registran una participación cercana a cero. Esa amplitud permite ver con claridad que no existe una única estructura eléctrica “típica” a escala mundial.
Antes de comparar países conviene fijarse en las fechas. Los 209 valores no corresponden todos a 2023. La selección usa el dato no vacío más reciente de cada economía: 61 observaciones son de 2021, 79 de 2022 y 69 de 2023. Por eso el análisis sirve para describir la estructura reciente disponible, pero no debe presentarse como una clasificación estricta tomada en el mismo año. En países donde la capacidad renovable, nuclear o térmica cambió con rapidez, una diferencia de uno o dos años puede ser relevante.

Índice
Una distribución que cubre casi todo el rango posible
La media aritmética simple de las 209 observaciones es 59.38% y la mediana es 65.52%. La mediana superior al 65% indica que la mitad de las economías se sitúa por encima de un nivel cercano a dos tercios de generación fósil. La media es menor que la mediana porque existe un grupo de países con participaciones muy bajas que reduce el promedio. El mínimo observado es 0% y el máximo 100%, de modo que la base incluye sistemas eléctricos en prácticamente todos los niveles de dependencia fósil.
Los intervalos ayudan a dimensionar esa diferencia. Hay 57 economías con 90% o más y 41 adicionales entre 75% y menos de 90%. En el extremo contrario, 24 están por debajo de 10%. En total, 128 de 209 economías, alrededor de 61%, superan o igualan el 50%. Esta cifra no significa que 61% de la electricidad mundial sea fósil: aquí cada economía cuenta una vez, sin ponderar por su volumen de generación. Lo que sí muestra es que la mayoría de las economías observadas aún produce al menos la mitad de su electricidad con petróleo, gas y carbón combinados.
Dónde la generación fósil se acerca al 100%
En la parte superior aparecen economías con valores extremos. Comoras, Gibraltar y Sint Maarten figuran con 100% en su observación más reciente. Turkmenistán alcanza 99.98%, Libia 99.97% y Trinidad y Tobago 99.93%. Brunéi Darussalam, Baréin y Kuwait también superan 99.8%. El dato describe una dependencia muy alta del conjunto fósil en la generación eléctrica del año observado. Sin embargo, no permite saber qué combustible domina. Dos países pueden tener 99% en este indicador y, aun así, uno depender principalmente de gas y otro de petróleo o carbón.
Arabia Saudita registra 99.40% en 2022 y Argelia 99.24% en 2023. Entre sistemas eléctricos de gran tamaño también hay diferencias marcadas: India aparece con 77.59% en 2023, Australia con 66.08%, China con 64.40% y Japón con 64.28%. Estas cifras muestran que la etiqueta general “dependencia fósil” puede abarcar situaciones muy distintas. En torno a 65%, cerca de un tercio de la generación ya proviene de otras categorías; por encima de 99%, el espacio de las fuentes no fósiles es muy reducido en esa observación.
El extremo de baja participación fósil
Albania, Bután y Nepal registran 0% en sus últimas observaciones disponibles. Paraguay marca 0.0019% en 2023, Etiopía 0.0115% en 2022 e Islandia 0.0198% en 2023. Noruega también se sitúa muy abajo, con 1.09% en 2023. En varios de estos casos la hidroelectricidad, la geotermia, la energía nuclear u otras fuentes renovables tienen un papel importante. Aun así, el indicador agregado no identifica cuál de esas fuentes explica el valor bajo; para eso hay que consultar las series específicas de generación por tecnología.
Brasil se sitúa en 8.73% en 2023, Francia en 7.44% y Canadá en 19.67%. Alemania registra 43.20% y el Reino Unido 37.06%. La variedad entre economías con niveles de renta comparables recuerda que la estructura eléctrica depende de muchos factores: recursos domésticos, centrales heredadas, decisiones sobre energía nuclear, disponibilidad hidroeléctrica, interconexiones, expansión eólica y solar y acceso a combustibles. Por eso el porcentaje fósil es una buena puerta de entrada para el análisis, pero no una explicación completa de las causas.
Referencias concretas para leer la escala
La tabla reúne ejemplos de la zona alta, media y baja y conserva el año real de cada observación. Corea del Sur registra 61.17% en 2023, cerca de Estados Unidos con 59.30% y por debajo de China y Japón, ambos alrededor de 64%. La comparación sirve únicamente para situar la escala de un valor cercano a 60% dentro del conjunto mundial; el objetivo principal sigue siendo entender la distribución completa.
| Economía | Año de observación | Participación fósil |
|---|---|---|
| Turkmenistán | 2022 | 99.98% |
| Libia | 2022 | 99.97% |
| Arabia Saudita | 2022 | 99.40% |
| India | 2023 | 77.59% |
| Australia | 2023 | 66.08% |
| China | 2023 | 64.40% |
| Japón | 2023 | 64.28% |
| Corea del Sur | 2023 | 61.17% |
| Estados Unidos | 2023 | 59.30% |
| Alemania | 2023 | 43.20% |
| Canadá | 2023 | 19.67% |
| Brasil | 2023 | 8.73% |
| Francia | 2023 | 7.44% |
| Noruega | 2023 | 1.09% |
| Islandia | 2023 | 0.02% |
Qué no debe confundirse con este porcentaje
En primer lugar, la cifra representa la generación de electricidad, no el consumo total de energía del país. El petróleo usado en transporte, el gas consumido directamente en edificios y los combustibles empleados por la industria no forman parte del numerador salvo que se utilicen para producir electricidad. En segundo lugar, tampoco es una medida de capacidad instalada. Una central puede tener mucha potencia nominal y funcionar pocas horas, mientras otra con menor capacidad puede operar con mayor frecuencia. El indicador refleja producción efectiva.
En tercer lugar, no es una medida directa de emisiones de carbono. Carbón y gas tienen perfiles de emisiones diferentes, y la eficiencia de las centrales también cambia. En cuarto lugar, una participación fósil baja no implica automáticamente menor demanda eléctrica, mejor confiabilidad o precios más bajos. Son variables distintas. Por último, los años mezclados exigen prudencia: un valor de 2021 y uno de 2023 no deben describirse como si fueran mediciones simultáneas. La ventaja de usar la última observación es ampliar la cobertura geográfica; la desventaja es perder sincronía temporal.
Qué revela la distribución sobre la transición eléctrica
Los datos muestran que las transiciones eléctricas parten de situaciones muy diferentes. Un sistema por encima de 90% necesita sustituir una fracción mucho mayor de su producción actual para llegar a niveles bajos de uso fósil que otro que ya está por debajo de 25%. Esa diferencia puede influir en la magnitud de nuevas inversiones en generación, redes, almacenamiento y capacidad flexible. Sin embargo, convertir el porcentaje en una calificación de políticas sería excesivo. Los países tienen distintos recursos, ritmos de crecimiento de la demanda, posibilidades de intercambio eléctrico y edades del parque generador.
Para estudiar cambios, puede ser más útil observar el desplazamiento entre intervalos que una posición aislada. Si una economía pasa de más de 80% a cerca de 60% en varios años, las series complementarias pueden mostrar si aumentaron la eólica y la solar, si se recuperó la hidroelectricidad o si creció la producción nuclear. Si el porcentaje fósil sube, puede haber muchas explicaciones, desde menor disponibilidad de agua hasta mayor demanda o paradas de centrales no fósiles. El indicador detecta el cambio estructural; la causa requiere evidencia adicional.
Fuente y método de cálculo
La fuente es el indicador del Banco Mundial “Electricity production from oil, gas and coal sources (% of total)”, código EG.ELC.FOSL.ZS. La definición incluye crudo y productos petrolíferos dentro de petróleo. El gas se refiere al gas natural y excluye los líquidos de gas natural. El carbón incluye carbón duro, lignito y varios combustibles derivados, y la turba también se incorpora a esta categoría. Para cada economía se utiliza la observación no vacía más reciente disponible, sin interpolar ni completar valores inexistentes.
La media, la mediana y los recuentos por intervalos se calculan directamente con las 209 proporciones. Cada economía recibe el mismo peso estadístico. Por esa razón, la media de 59.38% no debe interpretarse como la participación fósil de toda la electricidad producida en el planeta. Para obtener una cifra mundial ponderada haría falta combinar cada porcentaje con el volumen total de generación eléctrica de cada país. La mediana de 65.52% describe a la economía central de esta muestra, no al megavatio-hora central del mundo.
Comparaciones que completan la lectura
El siguiente paso es separar los componentes del agregado. Dos países con 65% de generación fósil pueden tener perfiles muy diferentes si uno depende principalmente de carbón y el otro de gas natural. Las series de carbón, gas y petróleo explican qué combustible impulsa el total. Después conviene añadir hidroelectricidad, nuclear y otras renovables para entender qué fuentes llenan el porcentaje no fósil. Esa combinación ofrece una imagen mucho más útil para analizar seguridad energética, exposición a combustibles importados y características operativas del sistema.
Para medir la velocidad de transición se necesita además una serie temporal con años comunes. Comparar el mismo inicio y final entre países permite calcular cambios en puntos porcentuales sin mezclar 2021 con 2023. La vista de “último dato disponible” utilizada aquí cumple otra función: ofrece un panorama amplio de la estructura reciente y permite localizar rápidamente economías con dependencia muy alta, intermedia o muy baja. A partir de ahí se puede decidir dónde merece la pena profundizar con datos históricos y con indicadores específicos por tecnología.
Preguntas frecuentes
¿Qué combustibles incluye la participación fósil en la electricidad?
El indicador EG.ELC.FOSL.ZS del Banco Mundial suma la electricidad producida con petróleo, gas natural y combustibles de carbón como porcentaje de la producción eléctrica total.
¿Todos los valores corresponden a 2023?
No. Se utiliza la última observación no vacía de cada economía: 61 valores son de 2021, 79 de 2022 y 69 de 2023.
¿Una participación fósil baja significa que el país consume poca energía?
No. El indicador describe únicamente la mezcla de generación eléctrica y no mide el consumo energético total ni el uso directo de combustibles en transporte, edificios o industria.
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