Saneamiento gestionado de forma segura: brecha entre 146 economías

El saneamiento gestionado de forma segura es una medida más exigente que preguntar únicamente si una persona tiene acceso a un inodoro. El indicador considera la proporción de población que utiliza instalaciones de saneamiento mejoradas que no se comparten con otros hogares y en las que los excrementos se eliminan de forma segura en el lugar o se retiran y tratan fuera del sitio. La cifra, por tanto, intenta seguir toda la cadena del servicio y no solo la existencia de una instalación.

Las últimas observaciones no vacías del indicador SH.STA.SMSS.ZS del Banco Mundial cubren 146 países y economías y muestran una distribución muy amplia. La mediana es de aproximadamente 60,7% y la media de 59,4%. Hay 37 observaciones en 90% o más, mientras que 62 están por debajo de 50% y 26 no alcanzan 25%. El rasgo principal no es una pequeña dispersión alrededor de un promedio, sino una diferencia de decenas de puntos porcentuales entre economías próximas a cobertura universal y otras donde el servicio llega a una minoría de la población.

Distribución de la cobertura de saneamiento gestionado de forma segura por bandas porcentuales
Distribución de las últimas observaciones de 146 países y economías según su nivel de cobertura de saneamiento gestionado de forma segura.

Qué mide realmente el indicador

La definición combina dos elementos: el uso de una instalación de saneamiento mejorada y la gestión segura de los excrementos. Las instalaciones mejoradas pueden incluir sistemas de descarga conectados a alcantarillado, fosas sépticas o letrinas, además de letrinas ventiladas mejoradas, inodoros de compostaje y letrinas con losa cuando cumplen los estándares correspondientes. Sin embargo, el tipo de instalación no basta por sí solo.

Para entrar en la categoría de gestión segura, la instalación no debe compartirse con otros hogares y los residuos deben manejarse de forma segura, ya sea en el propio lugar o después de su recogida y transporte. Esta condición explica por qué el porcentaje no puede interpretarse como una simple tasa de conexión al alcantarillado. Una economía puede alcanzar una cobertura elevada combinando redes de alcantarillado con sistemas locales bien gestionados.

De la misma manera, una mayor disponibilidad de inodoros mejorados no garantiza automáticamente el mismo nivel de saneamiento seguro si el tratamiento o la disposición final son insuficientes. El indicador intenta reflejar simultáneamente el acceso y lo que ocurre con los residuos después del uso, dos etapas que pueden avanzar a ritmos diferentes.

Cómo se distribuyen las 146 observaciones

Banda de coberturaPaíses/economíasProporción de 146 observaciones
90–100%3725,3%
75–<90%1913,0%
50–<75%2819,2%
25–<50%3624,7%
Por debajo de 25%2617,8%

La distribución tiene un peso importante en ambos extremos. Una cuarta parte de las observaciones está en 90% o más, pero 26 se sitúan por debajo de 25%. Otras 36 quedan entre 25% y 50%. Sumadas, 62 observaciones —aproximadamente 42,5% del conjunto— no alcanzan la mitad de la población. Esa estructura se pierde si solo se mira la mediana de 60,7%.

Para comparar países, el tamaño de las bandas inferiores es tan importante como el promedio. La existencia simultánea de un grupo amplio cerca de cobertura universal y otro con niveles muy bajos indica que el reto internacional no es una diferencia marginal. El conjunto contiene situaciones que se encuentran en etapas muy distintas de acceso, recogida, tratamiento y gestión segura.

La distancia entre los valores más altos y más bajos

Andorra, Kuwait, Malta, Mónaco y Singapur aparecen con 100% en sus últimas observaciones. Qatar registra aproximadamente 99,9%, Suiza 99,7%, Japón 99,2% y Dinamarca 98,9%. En este extremo, las diferencias son de fracciones de punto porcentual porque la proporción restante sin cobertura segura es muy pequeña.

En el extremo inferior, Etiopía está en torno a 8,1%, Marruecos 8,4%, Níger 9,1%, Armenia 10,7% y Chad 11,1%. Groenlandia presenta un valor de 0% correspondiente a 2022. Esta última observación es un buen ejemplo de por qué el año debe acompañar siempre al porcentaje: la mayoría de los demás datos son de 2024 y una lista de “últimos valores” no equivale exactamente a una clasificación sincronizada de un único año.

Por qué hablar de “datos de 2024” necesita una precisión

De las 146 observaciones, 141 corresponden a 2024. Solo cinco utilizan el último valor no vacío de un año anterior: Argentina es de 2016, Bosnia y Herzegovina de 2018, Croacia de 2021, Groenlandia de 2022 y Yibuti de 2023. La descripción más precisa es, por tanto, una comparación de últimas observaciones centrada en 2024.

La diferencia temporal importa sobre todo cuando un dato antiguo se compara con cifras actuales. La infraestructura de saneamiento, la capacidad de tratamiento y los sistemas de recogida pueden cambiar con el tiempo. Por eso, una observación de 2016 no debe asumirse automáticamente como una descripción exacta de la situación presente. Antes de interpretar diferencias pequeñas entre países conviene revisar el año de referencia.

Saneamiento seguro no es lo mismo que saneamiento básico

Una medida estrechamente relacionada es la proporción de población que utiliza al menos servicios básicos de saneamiento. El saneamiento básico se centra en el uso de instalaciones mejoradas que no se comparten con otros hogares. El saneamiento gestionado de forma segura añade una condición adicional: los excrementos deben eliminarse de manera segura en el lugar o retirarse y tratarse fuera del sitio.

Esta distinción modifica la forma de interpretar el progreso. Instalar más inodoros o ampliar el acceso doméstico es solo una parte de la cadena. La recogida, el transporte, el tratamiento y la gestión local segura determinan si una instalación mejorada termina prestando un servicio realmente gestionado de forma segura. Por eso, una economía puede mejorar de forma visible su acceso básico y mantener, al mismo tiempo, una brecha en tratamiento y disposición.

Precauciones importantes al leer los porcentajes

  • El año de referencia no es idéntico: la gran mayoría es de 2024, pero cinco observaciones proceden de años anteriores.
  • Un valor cercano a 100% no resume todos los resultados sanitarios: la serie mide esta cobertura específica, no toda la calidad de aguas residuales, seguridad del agua o desempeño ambiental.
  • La cifra no demuestra la causa de un resultado: ingresos, patrones de asentamiento, infraestructura, gobernanza y operación de los servicios pueden influir, pero explicar causalidad requiere evidencia adicional.
  • Un promedio nacional puede ocultar desigualdad interna: las diferencias urbano-rurales, regionales y entre hogares no aparecen en un único porcentaje nacional.

Estas limitaciones no reducen el valor del indicador; simplemente delimitan la pregunta que puede responder. Es especialmente útil para comparar la extensión de una cadena de saneamiento que incluye gestión segura, pero no sustituye análisis de calidad, desigualdad territorial o funcionamiento específico de redes y plantas de tratamiento.

Qué revela la distribución internacional

Tres patrones destacan en el conjunto. Primero, existe un grupo significativo de países y economías donde la cobertura está cerca de ser universal. Segundo, la parte inferior sigue siendo grande: 62 observaciones están por debajo de 50%. Tercero, la presencia simultánea de 37 observaciones por encima de 90% y 26 por debajo de 25% demuestra que la brecha internacional se mide en decenas de puntos porcentuales.

Una forma responsable de usar la base es comenzar por la distribución y luego revisar el valor y el año de una economía concreta. Si el último dato es antiguo, una actualización futura podría modificar de forma notable su posición relativa. Para un análisis más profundo, sería necesario combinar la tasa con series temporales o con desgloses urbano-rurales, que permiten observar si los avances en instalaciones se acompañan de mejoras equivalentes en toda la cadena de gestión.

Fuente y base de medición

Los datos proceden del indicador del Banco Mundial People using safely managed sanitation services (% of population), SH.STA.SMSS.ZS. La comparación utiliza la última observación no vacía de cada país o economía incluida. De las 146 filas, 141 son de 2024 y las otras cinco abarcan de 2016 a 2023. Los valores se expresan como porcentaje de la población.

Al reutilizar la serie conviene conservar el año de referencia, evitar convertir valores faltantes en cero y mantener la definición completa del indicador. “Instalación mejorada” y “gestión segura” son condiciones distintas dentro de la misma medida. También es importante no presentar el porcentaje como una tasa de conexión a alcantarillado, porque sistemas locales bien gestionados pueden cumplir la definición sin pertenecer a una red de alcantarillado.

Conclusión

La comparación de 146 economías muestra una brecha muy amplia. La mediana es 60,7% y la media 59,4%; 37 observaciones alcanzan al menos 90%, mientras que 62 están por debajo de 50% y 26 no llegan a 25%. Esta distribución deja claro que la gestión segura del saneamiento se encuentra muy cerca de cobertura universal en una parte del mundo y todavía alcanza a una minoría en otra.

La lectura correcta exige distinguir acceso de gestión segura y comprobar el año de cada observación. La base está fuertemente centrada en 2024, pero incluye cinco datos anteriores. Para evaluar progreso, desigualdad o causas concretas, el siguiente paso debería ser combinar este indicador con series temporales, diferencias urbano-rurales y otras medidas del sistema de saneamiento.

Preguntas frecuentes

¿Qué significa saneamiento gestionado de forma segura?

Significa utilizar una instalación de saneamiento mejorada que no se comparte con otros hogares y cuyos excrementos se eliminan de forma segura en el lugar o se retiran y tratan fuera del sitio.

¿Las 146 observaciones son de 2024?

No. 141 corresponden a 2024 y cinco utilizan el último valor no vacío disponible entre 2016 y 2023.

¿En qué se diferencia del saneamiento básico?

El saneamiento básico se centra en instalaciones mejoradas no compartidas. El saneamiento gestionado de forma segura añade la exigencia de eliminación segura en el lugar o tratamiento fuera del sitio.

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