La comparación por sexo cambia la lectura del empleo a tiempo parcial. En vez de observar una sola tasa nacional, se pueden contrastar dos indicadores del Banco Mundial para el mismo lugar y el mismo año: SL.TLF.PART.FE.ZS para mujeres y SL.TLF.PART.MA.ZS para hombres. Ambos expresan qué porcentaje del empleo de cada sexo corresponde a personas que trabajan menos de 35 horas efectivas por semana. La medida se basa en horas realmente trabajadas y no en la etiqueta contractual del puesto, y tampoco indica si la jornada parcial fue elegida o aceptada por falta de una alternativa a tiempo completo.

Índice
La comparación emparejada cubre 108 economías en 2022
Cada una de las dos series de origen contiene 217 filas de países o economías para 2022, incluidas las observaciones sin valor. Hay 108 valores disponibles para mujeres y 108 para hombres, y los códigos geográficos coinciden en las mismas 108 economías. Las otras 109 filas de cada serie permanecen como datos ausentes. No se utilizó un año distinto para completar una observación ni se transformó la ausencia de dato en 0%. Esta regla permite que cada brecha represente una comparación real entre mujeres y hombres en el mismo territorio y en el mismo año. En el mapa de baja resolución se pueden unir 102 de esas economías a un polígono; algunas islas pequeñas siguen formando parte de los cálculos aunque no aparezcan coloreadas.
La media simple de la proporción femenina es 32.38% y la mediana 31.00%. Para los hombres, la media es 19.75% y la mediana 13.70%. Si se calcula la diferencia mujer menos hombre en cada economía, la mediana de la brecha es 12.32 puntos porcentuales y la media 12.63. La mitad central de los valores femeninos se sitúa aproximadamente entre 13.78% y 48.32%, mientras que la mitad central masculina va de 6.62% a 30.31%. La separación entre ambos grupos, por tanto, también aparece en el centro de la distribución.
Menos de 35 horas efectivas por semana es la clave de la definición
El denominador no es la población total ni la población en edad de trabajar, sino el empleo de cada sexo. Si de cada 100 mujeres ocupadas 40 trabajan menos de 35 horas efectivas a la semana, el indicador femenino toma un valor de 40%. El cálculo masculino sigue la misma lógica. Esta precisión evita confundir el indicador con la tasa de empleo o con la participación en la fuerza laboral. Las personas que no están ocupadas no forman parte del denominador, por lo que una proporción alta de trabajo a tiempo parcial puede coexistir con niveles muy distintos de empleo total.
Tampoco conviene identificar automáticamente “menos de 35 horas” con una determinada modalidad jurídica. Las normas nacionales pueden llamar trabajo a tiempo parcial a un contrato con un umbral distinto, y algunas estadísticas nacionales publican conceptos basados en horas habituales o en la declaración del trabajador. Esta serie busca una base común para la comparación internacional mediante horas efectivas. Por eso, cuando un valor parece muy diferente de una cifra conocida de un país, la primera comprobación debe ser si ambas fuentes usan la misma definición, el mismo año y el mismo denominador.
En 102 de 108 economías la proporción femenina supera a la masculina
El resultado más extendido del conjunto emparejado es la dirección de la brecha: 102 economías muestran una proporción femenina mayor y solo 6 una proporción masculina mayor. No hay empates exactos. La frecuencia del patrón es notable porque incluye economías de regiones y niveles de ingreso muy distintos. Sin embargo, el dato no demuestra por sí solo una causa común. La organización del cuidado, la estructura sectorial, la escolarización, el trabajo por cuenta propia, las reglas de jornada y la disponibilidad de puestos a tiempo completo pueden influir de manera diferente en cada mercado laboral.

Malí, Níger y Países Bajos registran las mayores brechas positivas
| Economía | Mujeres | Hombres | Mujeres menos hombres |
|---|---|---|---|
| Malí | 71.1% | 28.4% | 42.7 pp |
| Níger | 79.1% | 37.1% | 42.0 pp |
| Países Bajos | 64.2% | 24.8% | 39.4 pp |
| Austria | 51.4% | 13.1% | 38.4 pp |
| Bangladés | 51.9% | 15.1% | 36.8 pp |
| Alemania | 48.3% | 13.0% | 35.3 pp |
| Suiza | 68.4% | 33.8% | 34.6 pp |
| Irán | 55.5% | 21.6% | 33.9 pp |
| Bélgica | 38.7% | 10.3% | 28.4 pp |
| Argentina | 55.9% | 29.9% | 26.0 pp |
Malí presenta la diferencia más grande: 71.106% entre las mujeres ocupadas y 28.392% entre los hombres, una separación de 42.714 puntos. Níger llega a 79.051% frente a 37.069%, es decir, 41.982 puntos. En Países Bajos los valores son 64.224% y 24.841%, con una brecha de 39.383 puntos, y Austria alcanza 38.351. Bangladés y Alemania superan 35 puntos; Suiza e Irán superan 30. La lista mezcla Europa, África occidental, Asia meridional, Oriente Medio y América del Sur, de modo que una explicación basada únicamente en la región sería insuficiente.
La magnitud de la brecha tampoco describe por completo el nivel de trabajo a tiempo parcial. En Países Bajos, Austria o Alemania destaca una proporción femenina alta frente a una masculina mucho menor. En Malí y Níger, en cambio, la proporción masculina también es considerable. Dos economías pueden tener una diferencia parecida y, aun así, mostrar estructuras de horas laborales muy distintas. Por eso resulta más útil observar simultáneamente las dos tasas y la distancia entre ellas que ordenar países solo por la brecha.
Las seis excepciones con una tasa masculina mayor no forman un grupo homogéneo
Canadá, Santa Lucía, Kosovo, Rumanía, Samoa y la Federación de Rusia son las seis economías en las que el valor masculino supera al femenino. Canadá es la excepción cuantitativamente más fuerte: 75.576% para mujeres y 87.681% para hombres, una diferencia de 12.105 puntos a favor de los hombres. En Santa Lucía la diferencia es 1.458 puntos; en Kosovo 1.151; en Rumanía 0.744; en Samoa 0.499 y en la Federación de Rusia 0.295. Por ello no sería correcto presentar las seis observaciones como si tuvieran la misma intensidad.
Una observación muy llamativa debe interpretarse primero con la definición exacta de la serie y después con información temporal. La regla internacional de menos de 35 horas efectivas puede diferir de la medida principal publicada por una oficina estadística nacional. Además, una cifra de 2022 no permite saber si el comportamiento es persistente. Para hablar de una transformación estructural sería necesario revisar varios años del mismo código, comprobar posibles cambios metodológicos y estudiar qué componentes del empleo generan la variación.
Una brecha amplia no indica por sí sola si el trabajo a tiempo parcial es deseado o impuesto
Trabajar menos horas puede ser una elección compatible con estudios, cuidado de hijos, atención a familiares, salud o una transición gradual entre etapas laborales. También puede ser una situación no deseada cuando una persona preferiría un empleo a tiempo completo. Los indicadores utilizados aquí no separan esas circunstancias. Una mayor proporción femenina, por tanto, describe una diferencia en la distribución de las horas, pero no permite decidir si esa diferencia representa flexibilidad, una restricción que afecta más a las mujeres o una combinación de ambas.
Para profundizar en la interpretación serían necesarios datos complementarios: empleo a tiempo parcial involuntario, subempleo por horas, salarios por hora y mensuales, tipo de contrato, ocupación, sector, trabajo informal, presencia de hijos, tiempo de cuidados y disponibilidad de servicios. Sin esas variables, asociar directamente una brecha con una causa concreta sería especulativo. El valor de esta comparación está en localizar dónde las jornadas cortas se distribuyen de manera muy distinta por sexo y en identificar los casos que merecen un análisis adicional.
También importa distinguir una gran brecha de un nivel alto para ambos sexos
Algunas economías muestran proporciones elevadas tanto para mujeres como para hombres. Senegal registra 78.885% y 62.893%; Madagascar 69.412% y 58.017%; Ruanda 67.233% y 53.858%; Guatemala 66.656% y 49.950%; Mozambique 66.511% y 49.938%; Moldova 65.219% y 49.916%. En estos casos existe una diferencia por sexo, pero el rasgo más amplio es que trabajar menos de 35 horas efectivas es frecuente en el empleo de ambos grupos. Esa estructura es distinta de la de países donde la tasa masculina es baja y la femenina está muy por encima.
La lectura regional debe conservar la misma cautela. Entre las mayores brechas aparecen varias economías europeas, pero algunos de los niveles absolutos más altos para ambos sexos están en África y América Latina. Dentro de cada región hay combinaciones muy diferentes. En vez de tratar la geografía como una explicación, conviene usar el mapa para detectar agrupaciones y luego contrastarlas con información sobre sectores productivos, educación, empleo por cuenta propia, formalidad y reglas de jornada. El mapa muestra dónde está la diferencia; no identifica automáticamente por qué existe.
Seis reglas para leer correctamente la comparación
- Solo se comparan las 108 economías con observaciones femeninas y masculinas disponibles para 2022.
- Los valores ausentes se mantienen como datos faltantes y no se convierten en 0% ni se rellenan con otro año.
- El porcentaje se calcula sobre el empleo de cada sexo y usa menos de 35 horas efectivas por semana como definición común.
- La mediana es 31.0% para mujeres y 13.7% para hombres; la proporción femenina es mayor en 102 de 108 economías.
- La brecha describe la distribución de las horas de trabajo, no la calidad del empleo, el salario, la estabilidad ni el carácter voluntario de la jornada parcial.
- Un solo año permite una comparación transversal, pero no demuestra una tendencia de largo plazo.
Las fuentes oficiales son los indicadores del Banco Mundial SL.TLF.PART.FE.ZS para mujeres y SL.TLF.PART.MA.ZS para hombres. Los cálculos mantienen emparejados país y año y conservan como ausentes los registros sin valor. Si se comparan estas cifras con otra base de datos o con una publicación nacional, es esencial comprobar antes el umbral de horas, el denominador y el año de observación.
Preguntas frecuentes
¿Cómo define el Banco Mundial el empleo a tiempo parcial en estos indicadores?
La definición común utilizada en estas series considera empleo a tiempo parcial el trabajo de menos de 35 horas efectivas por semana y lo expresa como porcentaje del empleo de cada sexo.
¿Fue mayor la proporción femenina en la mayoría de las economías en 2022?
Sí. De las 108 economías con observaciones comparables para mujeres y hombres, 102 tuvieron una proporción femenina mayor y 6 una proporción masculina mayor.
¿Una brecha grande significa que las mujeres tienen empleos de peor calidad?
No necesariamente. La brecha muestra diferencias en las horas efectivamente trabajadas, pero no informa por sí sola sobre salarios, estabilidad, voluntariedad del trabajo a tiempo parcial, responsabilidades de cuidado o calidad del empleo.
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