Las emisiones de dióxido de carbono por habitante muestran diferencias muy amplias entre las 203 observaciones de países y áreas que el Banco Mundial publica para 2024. La mediana es de 2,55 toneladas de CO₂ equivalente por persona, mientras que la media simple alcanza 4,50 toneladas. La distancia entre ambas cifras indica que la distribución no es simétrica: unas pocas observaciones muy altas alargan la parte superior y elevan el promedio por encima del valor que ocupa el centro de la lista.
El indicador utilizado es la serie EN.GHG.CO2.PC.CE.AR5 del Banco Mundial. Mide emisiones anuales de CO₂ de los sectores agrícola, energético, de residuos e industrial, divididas por la población, y excluye los flujos vinculados al uso de la tierra, cambio de uso de la tierra y silvicultura, conocidos como LULUCF. La unidad publicada es toneladas de CO₂ equivalente por habitante. Las 203 filas corresponden a 2024, de modo que la comparación no mezcla años recientes distintos. Como también aparecen algunos territorios y áreas informadas por separado, conviene hablar de 203 observaciones de países y áreas, no de 203 Estados soberanos.

Índice
Qué mide este indicador
Una cifra por habitante responde a una pregunta distinta de las emisiones totales. El numerador recoge el CO₂ incluido dentro del alcance de la serie y el denominador es la población. Por eso un país con muchos habitantes puede generar un volumen total elevado y, aun así, presentar una cifra por persona más moderada. También puede ocurrir lo contrario: un país o territorio pequeño puede no dominar el total mundial, pero registrar una cifra alta cuando sus emisiones se dividen entre una población reducida.
La exclusión de LULUCF también cambia la interpretación. El uso de la tierra, sus cambios y la silvicultura pueden producir emisiones, pero también pueden retirar carbono de la atmósfera. Esos flujos suelen analizarse por separado porque tienen características de medición distintas y pueden modificar de forma importante el balance neto de gases de efecto invernadero. Por tanto, esta serie no debe presentarse como una contabilidad completa de la huella climática de cada país. Es una medida per cápita de CO₂ dentro de un alcance sectorial definido y sin el componente de tierra y bosques.
La mediana de 2,55 t y la media de 4,50 t describen partes distintas de la distribución
Ordenando las 203 cifras de menor a mayor, el primer cuartil se sitúa cerca de 0,71 toneladas por persona, la mediana en 2,55 y el tercer cuartil en 5,11. Esto significa que una cuarta parte de las observaciones está por debajo de aproximadamente 0,71 toneladas, la mitad no supera 2,55 y tres cuartas partes están por debajo de 5,11. La media de 4,50 toneladas queda bastante por encima de la mediana, una señal clara de una distribución sesgada hacia valores altos.
Los intervalos permiten verlo con mayor precisión. Hay 63 países y áreas por debajo de 1 tonelada por persona. Otros 25 están entre 1 y menos de 2 toneladas, y 62 entre 2 y menos de 5. El intervalo de 5 a menos de 10 reúne 33 observaciones. Solo 20 llegan a 10 toneladas o más; 11 alcanzan al menos 15 toneladas, cinco superan o igualan 20, dos pasan de 30 y solo una supera 50. Por eso las cifras de dos dígitos son importantes, pero representan una minoría del conjunto.
Un grupo pequeño concentra los valores más altos
Palau encabeza la tabla de 2024 con 82,84 toneladas de CO₂ equivalente por habitante. Qatar aparece después con 47,33 toneladas. A continuación están Bahrain con 23,90, Kuwait con 23,67, Brunei Darussalam con 20,24, Trinidad and Tobago con 19,58, Oman con 18,65, Saudi Arabia con 18,48, United Arab Emirates con 18,26 y New Caledonia con 17,08. La separación de Palau y Qatar respecto al resto explica parte de la diferencia entre la media y la mediana.
| País o área | Emisiones per cápita en 2024 (t CO₂e) |
|---|---|
| Palau | 82.84 |
| Qatar | 47.33 |
| Bahrain | 23.90 |
| Kuwait | 23.67 |
| Brunei Darussalam | 20.24 |
| Trinidad and Tobago | 19.58 |
| Oman | 18.65 |
| Saudi Arabia | 18.48 |
| United Arab Emirates | 18.26 |
| New Caledonia | 17.08 |
No es correcto asumir que todos estos valores altos tienen la misma causa. La serie muestra el resultado, pero no descompone los factores que lo explican. Para estudiar por qué una observación concreta es elevada harían falta datos adicionales sobre generación eléctrica, combustibles, industria, transporte, estructura económica y límites estadísticos. Esto es especialmente importante con valores extremos. Se pueden conservar y comparar tal como aparecen en la fuente oficial sin inventar una explicación causal que el propio indicador no aporta.
Los países grandes también muestran diferencias notables
La variación no se limita a pequeños Estados o territorios. Entre algunos países de gran tamaño, Australia registra 14,10 toneladas por persona, Canada 14,01 y United States 13,62. China aparece con 9,32, Japan con 7,84 y Germany con 6,94. Más abajo están United Kingdom con 4,22, France con 4,00 e India con 2,17. Este orden sería diferente en una clasificación por emisiones nacionales totales, porque el tamaño de la población modifica el denominador.
| País seleccionado | Emisiones per cápita en 2024 (t CO₂e) |
|---|---|
| Australia | 14.10 |
| Canada | 14.01 |
| United States | 13.62 |
| China | 9.32 |
| Japan | 7.84 |
| Germany | 6.94 |
| United Kingdom | 4.22 |
| France | 4.00 |
| India | 2.17 |
Las emisiones totales y las emisiones por habitante son, por tanto, medidas complementarias. El total ayuda a entender cuánto aporta un país al flujo global en términos absolutos. La cifra per cápita permite observar cuánto representa ese volumen cuando se reparte entre la población. Un país muy poblado puede ocupar un lugar destacado en el total y uno mucho más bajo por persona. Un territorio pequeño puede mostrar el patrón contrario.
Los valores muy bajos y cercanos a cero también requieren cuidado
En la parte inferior aparecen varias cifras extremadamente pequeñas. Naoero y Tuvalu figuran con 0,0, mientras que Micronesia, Guam, U.S. Virgin Islands, American Samoa, Northern Mariana Islands y Marshall Islands se sitúan por debajo de 0,01 toneladas por persona en los datos publicados. No conviene convertir automáticamente estas cifras en la afirmación de que no existe ninguna emisión de CO₂. En valores tan pequeños pueden influir el alcance estadístico, los métodos de estimación, cantidades absolutas reducidas y el redondeo.
Una cifra per cápita baja tampoco mide por sí sola prosperidad, acceso a energía, calidad de la política climática o sostenibilidad. El acceso a electricidad, el peso de la industria, la demanda de transporte, el clima, el consumo energético doméstico y el carbono incorporado en bienes importados son preguntas distintas. Esta serie se basa en emisiones territoriales dentro de un alcance definido y no redistribuye a los consumidores las emisiones incorporadas en productos fabricados en otros países.
Cómo combinar esta medida con otros indicadores
Para interpretar mejor la posición de un país conviene separar al menos tres preguntas. La primera es el volumen total de emisiones de CO₂. La segunda es el nivel por habitante después de ajustar por población. La tercera es la cantidad de emisiones necesaria para producir una unidad de actividad económica o energía. Cada pregunta utiliza un denominador diferente y puede generar una clasificación distinta. Añadir intensidad de carbono de la electricidad, consumo energético por habitante, emisiones por unidad de PIB y participación de tecnologías bajas en carbono permite entender mejor la estructura detrás de la cifra principal.
También hace falta una dimensión temporal. Esta comparación representa un corte de 2024 y no muestra si un país lleva una década reduciendo sus emisiones o si se encuentra en una trayectoria ascendente. Dos países con el mismo nivel actual pueden tener tendencias muy diferentes. Para medir progreso o retroceso se necesita una serie temporal coherente. La ventaja de este conjunto concreto es que las 203 observaciones comparten el mismo año, lo que reduce la distorsión de comparar un país con datos nuevos y otro con datos varios años anteriores.
Qué patrones destacan en 2024
El centro de la distribución está mucho más cerca del intervalo de 2 a 5 toneladas por persona que de los valores de dos dígitos que llaman la atención en la parte alta. La mediana de 2,55 y el tercer cuartil de 5,11 muestran que la mayoría de las observaciones queda claramente por debajo de 10 toneladas. Solo 20 de 203 alcanzan 10 toneladas o más y únicamente cinco llegan a 20 o más. La cola superior es decisiva para entender la media, pero no representa el caso típico.
El rango también demuestra que el tamaño geográfico no determina la cifra per cápita. Australia y Canada están cerca de 14 toneladas, China se sitúa en 9,32, France en 4,00 e India en 2,17. La fórmula depende de las emisiones incluidas en el numerador y de la población en el denominador; la superficie del país no entra directamente. Por eso los mapas de tamaño territorial y los rankings de emisiones por persona responden a preguntas distintas.
Tres comprobaciones antes de comparar cifras
Primero hay que comprobar la unidad. Aquí se utilizan toneladas de CO₂ equivalente por persona, no millones de toneladas ni porcentajes. Segundo, hay que comprobar el alcance: LULUCF está excluido, por lo que esta serie no debe mezclarse sin explicación con medidas netas que incorporan bosques y cambios de uso de la tierra. Tercero, hay que comprobar el año. En este análisis las 203 observaciones son de 2024, mientras que otras fuentes pueden mostrar 2022, 2023 o una combinación de últimos años disponibles.
También es mejor evitar convertir una sola cifra en una calificación general de política o responsabilidad. Un valor alto no revela por sí mismo la velocidad de reducción, las emisiones históricas, las diferencias de acceso a energía ni los efectos de políticas concretas. Un valor bajo tampoco garantiza una matriz energética limpia. La utilidad principal del indicador es ofrecer una medida definida y comparable; las conclusiones más amplias deben apoyarse en información adicional.
Fuente y criterios de cálculo
La fuente es el indicador EN.GHG.CO2.PC.CE.AR5 del Banco Mundial. Con las 203 observaciones de 2024, el primer cuartil es 0,71 toneladas por persona, la mediana 2,55, el tercer cuartil 5,11 y la media simple 4,50. El rango observado va de 0,0 a 82,84 toneladas. Los valores ausentes no se sustituyeron por cero y los extremos publicados se conservaron para describir la distribución completa.
Preguntas frecuentes
¿Cuál fue la mediana de emisiones de CO₂ por habitante en 2024?
La mediana de las 203 observaciones fue 2,55 t CO₂e por habitante. La media simple alcanzó 4,50 t porque unos pocos valores muy altos alargan la parte superior de la distribución.
¿El indicador incluye emisiones del uso de la tierra y los bosques?
No. La serie EN.GHG.CO2.PC.CE.AR5 del Banco Mundial excluye LULUCF, es decir, uso de la tierra, cambio de uso de la tierra y silvicultura.
¿Un valor per cápita alto implica también emisiones totales altas?
No necesariamente. La cifra por habitante divide las emisiones entre la población, por lo que un país o territorio pequeño puede registrar un nivel per cápita alto sin dominar las emisiones totales mundiales.
¿Los valores cercanos a cero significan ausencia total de emisiones?
No debe suponerse así. Los valores muy pequeños pueden depender del alcance estadístico, los métodos de estimación y el redondeo, y deben leerse según la definición de la serie.
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